Hoy se cumple un nuevo aniversario, (124) del fallecimiento de Leandro N. Alem, fundador de la Unión Cívica Radical.

Alem Nace el 11 de marzo de 1842, hijo de un almacenero federal rosista, fusilado y colgado públicamente, cuando solo tenía 11 años. A pesar de las dificultades que tuvo que atravesar, realizó los estudios secundarios y universitarios. Siendo muy joven ingresó al ejército, dónde participó en las últimas batallas de las guerras civiles argentinas, dónde se destacó por dirigir y alentar a las tropas conformadas por pobres, nombrado capitán por sus acciones; secretario en la delegación argentina en Brasil y vicecónsul en Asunción del Paraguay.

Ya siendo abogado, logra llegar a la legislatura provincial, luego electo diputado nacional, siempre en la lucha opositora ante la grave crisis económica que vivía el país. Siempre llamando a la defensa del sufragio universal. Defensor de las causas justas, con gran oratoria e ímpetu.

Su participación fue relevante en las Revoluciones del Parque y Radical de 1893. La intransigencia, el rechazo a los acuerdos de cúpula y sus principios son sus marcas registradas. Por lo que lo llevan a fundar la Unión Cívica Radical, partido de oposición que levantaba las banderas de la defensa de los principios cívicos. Alem ingresa nuevamente a la cámara de diputados, aun así, la derrota en la capital fue dura, más los conflictos internos y sus diferencias con su sobrino Hipólito, sumado problemas en su salud y una profunda depresión que termina con el fatal suicidio el 1 de julio de 1896. “Mis dolencias son gravísimas, necesariamente mortales. Adelante los que quedan”, escribió antes del disparo fatal en un carruaje camino al Club Progreso.

Sus reflexiones quedaron en el legado: “Que se rompa, pero que no se doble”.

Luchador inquebrantable de la libertad, los principios éticos y morales en lo personal y cívico, defensor de la democracia en tiempos difíciles, un idealista que dejo todo, hasta su propia vida por lo que creía justo. “HUBO UN SACUDIMIENTO GENERAL, DESPERTÓ LA OPINIÓN Y EL PUEBLO SE HA DISPUESTO A ROMPER CADENAS QUE LO OPRIMIAN”
“LOS HOMBRES DE BIEN DEBEN UNISRSE”.