Desde el inicio de la pandemia de Covid-19 a fines de 2019, pocos meses después de asumir las nuevas gestiones nacional, provincial y municipal, se nos pidió quedarnos en casa como única opción. Hoy son más de 120 días con una actividad paralizada para algunos sectores y llena de incertidumbre para otros. Algunos actores políticos exigen de la sociedad lo que ellos no están dispuestos hacer. Cuerpos legislativos sin debates ni propuestas a la altura de las circuntancias que la sociedad hoy necesita es el común denominador.

Urge la necesidad imperiosa de realizar acuerdos básicos, con una agenda entre los oficialismos y la oposición para ordenar un momento extraordinario, separando lo urgente de lo importante, garantizando fondos y asistencia post-pandemia, salud y una educación igualitaria. Menos gacetillas y más debate. Menos foto y más diálogo.

Si de verdad quieren hacer las cosas bien, deben mejorar la calidad en las políticas públicas y dotarlas de herramientas acordes al contexto y que nos incluya en una propuesta dinamizadora. Porque sin un sector público estatal no podemos construir más y mejor democracia pero sin sector privado económico activo no hay Estado que aguante.