En épocas donde el nunca más debe sonar más fuerte que nunca nos encontramos con estos hechos.

En dos semanas dos militantes, dos radicales, dos localidades distintas, un mismo Chaco.

Un chaco donde la impunidad redobla sus esfuerzos para hacerse presente en cada acto vandálico al cual nos enfrentamos.

Donde por denunciar irregularidades de un gobierno de turno o por cumplir con los deberes que la función te ordena sos sometido a amenazas, que no solo ponen en peligro la integridad de uno; sino la de nuestras familias, ya se entrometen en nuestros hogares.

Estas actitudes mafiosas y de profunda discriminación no tienen justificativo alguno.

Creemos que cada uno es libre de expresar sus opiniones con libertad pero sobre todo debido respeto que nos corresponde como seres humanos hacia quien piensa diferente.

Lamentablemente el odio es un camino sin regreso y un método de violencia, por lo que no importa de donde venga el repudio debe ser enérgico y el rechazo contundente.

El odio no construye, y no construyó nada jamás, or lo que esa violencia, no puede ni debe tener espacio en la sociedad, no importa las razones; porque el mesianismo, y la intolerancia, son deformaciones que hacen metástasis. Y terminan matando a la armonía, la racionalidad, y la paz de los pueblos.

La intolerancia va en aumento y la grieta se ensancha y profundiza, el mismo Poder la acrecienta. NO aprendimos nada en estos 37 años de Democracia, al contrario vamos involucionando , lamentablemente.

Envio mi más sincero apoyo y solidaridad a quienes han atravesado estas situaciones en estas últimas semanas y mi total repudio a estas acciones.