Escuchamos atentamente al señor intendente de la ciudad, mientras desarrollaba su informe de estado de situación y recordábamos sus paso por organismo de la provincia, el resultado de su gestión durante y después.

Si los resistencianos realizáramos el esfuerzo por recordar, notaríamos las mismas estrategias, problemas financieros, crisis, incrementos de tarifas y toma de importantes préstamos, las denuncias realizadas desde diferentes fuerzas gremiales sobre el desvió de los fondos correspondientes a la obra social del Inssep, toda una maniobra para engordar la billetera política y desde allí iniciar una demagógica construcción política.

¿Quién no recuerdas las donaciones realizadas desde la empresa de sameep a clubes, a organizaciones deportivas barriales, pinturas y arreglos de escuelas u otras instituciones? En síntesis, el mal uso de los recursos de los ciudadanos por un servicio pésimo, deficiente, que genera pérdida de aguas cloacales por toda la ciudad.

El resultado de su gestión fue nefasta para el pueblo, empresa quebrada, problemas ambientales y una obra social vaciada, pero para él fue efectiva ya que le valió como trampolín para llegar a la presidencia del Concejo Municipal. Desde ese nuevo rol, acompañó todas las políticas diseñadas y puesta en prácticas por el ex intendente, actual gobernador de la provincia, con la intención de continuar su construcción política que le habilite acceder al municipio. En ese contexto siempre los escuchamos tanto a Capitanich como a Martínez, explicando al pueblo la necesidad de estar en sintonía con el gobierno municipal, provincial y nacional para lograr que nuestra ciudad crezca y se fortalezca, están en la escena oficialista hace más de 12 años.

Hoy Gustavo Martínez es intendente y presentó un informe casi irrisorio, para esconder su real estrategia, tirando la culpa a una pandemia y a un aislamiento forzado, intentando justificar su impuestazo y su mega endeudamiento, todo para justificar por qué el pueblo es el que debe padecer la deficiencia de una pésima sintonía, de deplorables gestiones personalistas, escondiendo el engorde de la billetera política que siempre le ha dado buenos resultados, que después de sus pasos quedan grandes deudas y deficiencias tangibles en las estructuras económicas financiera de los organismos y en el de la ciudad, el problema sigue quedando para el pueblo de Resistencia, para la gente lamentablemente.