En tiempos de tanta preocupación y angustia muchos se concentran solo en el lado malo de esta historia.

Es entendible, pero existe otro costado que hoy quiero rescatar.

En mi tarea cotidiana como consultor de empresas e instituciones me ocupo de orientar a esas organizaciones, especialmente en aspectos comunicacionales y comerciales.

La inmensa cantidad de consultas de clientes y no clientes que recibí en estas horas me alegran, porque más allá de lo profesional, me permiten identificar cuantos están realmente enfocados en lo importante que es tomar decisiones frente a lo evidente.

Ver a la crisis como una oportunidad, ser protagonista y no víctima debería ser el foco principal en estas circunstancias.

Mi aplauso para todos aquellos que dejaron de lamentarse y se pusieron manos a la obra no solo en sus negocios liderándolos sino también en sus vidas intentando ser la mejor versión de uno mismo en tan compleja situación.

A ponerle onda y a diseñar estrategias para llevarlas a la práctica hoy mismo.