¿Cómo llegamos hasta esta situación?

La docencia chaqueña ha atravesado por una de los dolores más amargos en estos días, cuando después de semanas de lucha, de movilizarse a la vera de las rutas o en los cascos céntricos de cada ciudad de la provincia solo ha conseguido una suma ínfima frente a la deuda que había dejado el año 2020.

Esta deuda desvergonzada surge después de que en el ciclo escolar del año pasado se logra un inicio de clases sin paros que ocupó los titulares de todos los diarios. Ello ocurrió debido a un compromiso y acuerdo asumido por el mismo gobernador denominado cláusula gatillo para no seguir perdiendo con la inflación y lograr una incrementación automática trimestral en relación directa a la inflación.

Es bueno recordar que un sector grande de la docencia consideró, en ese momento, que hacía falta una propuesta más amplia para incrementar el básico del salario docente debido a las pérdidas de años anteriores, remarcando que solo era una medida para no ser más pobres y no una política de recomposición salarial. Aún sí y frente al acuerdo triunfal que firmaron la mayoría de los gremios, no les quedó más que resignarse a iniciar el ciclo lectivo solo con la mentada cláusula gatillo.

Cuando el año pasado se incumple el acuerdo establecido, se inician medidas de fuerzas pero por la circunstancia de la pandemia solo eran paro virtual de desconexión. Poco se sintió o se enteró la sociedad de dichas medidas de fuerzas, ni los noticieros los mencionaban. Las pequeñas caravanas llevadas a cabo en esos momentos, en respeto a las medidas del aislamiento preventivo y obligatorio, tuvieron poca repercusión social y mediática pero los docentes estábamos en lucha y los responsables hacían oídos sordos.

Cuando nos apoderamos de las calles y hasta las rutas en este 2021, en el momento que se hablaba de la tan esperada presencialidad y los docentes nos declarábamos en paro, solo ahí hubo interés social y de los medios de comunicación de entender la problemática del sector.

Sobre morosos y responsables

Cualquier deuda que uno asume, nunca será negociada en favor nuestro, nunca lograremos que nuestro acreedor nos dé un plan de pago en el que ellos pierdan un peso y nosotros como deudores ganemos.

Frente a esta simple lógica de mercado, la docencia tuvo que padecer todo lo opuesto, que frente a la deuda que tiene el gobierno por incumplimiento de un convenio, pueda pagar menos de lo que le corresponde y en cómodas cuotas.

A ese triunfo del gobierno le antecedieron titulares como Docentes no cobrarán aumento y descontarán paros este mes, que claramente solo buscaban doblegar la lucha y favorecer el acuerdo injusto con Gobierno.

Y aquí tenemos a un gobernador que no se hace cargo de la problemática, que se esconde de los reclamos y que pide un helicóptero para no dar la cara.

Sumemos a una ministra de educación que solo ha aplicado ajustes, que solo sabe de economía y avasalla con cada memorándum los derechos docentes establecido por estatuto (ley 647 E). Después, y no menos importante, nuestro ministro de economía, el señor que habla como si estuviera en Puerto Madero y propone más pobreza a la docencia. Que cree que es un gran logro un básico de 14 mil pesos, lo que no equivale ni a la mitad de la canasta básica y sigue condenando a la indigencia a la gran mayoría del sector educativo.

De los traidores y sus negociados

Volviendo a los titulares de los medios y el mismo discurso del gobierno anuncian la firma de un acuerdo con 15 gremios frente al rechazo de otros 3.

La matemática simple hace ver que solo unos pocos no están de acuerdo frente a una mayoría y confirma el tristísimo panorama.

Lo que los medios parecen omitir es lo que las calles mostraban, una masividad de docentes rechazando la propuesta, encuestas virtuales que reflejaban un rechazo del 90% a la misma, planillas de uno de los gremios que rechazó la oferta con más 800 escuelas manifestándose en contra del acuerdo.

A estas circunstancias hay que agregar todo el trasfondo que esconde esa suma de gremios. Sería bueno que se informe a la sociedad y a los docentes que recién se inician que esta cantidad abismal de sindicatos esconde un turbio negociado y vinieron a surgir en los últimos años para ayudar a debilitar al sector docente. La gran mayoría son amigos del gobierno, consiguen dar postítulos y diplomaturas cobrando y negociando con la carrera docente.

De esta manera, cual lógica piquetera, los docentes para sumar unos puntitos más fueron afiliándose y sumándoles números y recursos a esos seudos gremios que de actividad de lucha y defensa de los derechos del docente no tienen absolutamente nada.

Así fueron armando una estructura que les avale en todas las políticas nefasta a la que someten al sector educativo hace más de una década.

Cuando los sindicatos con más afiliados se agruparon para formar el Frente gremial, vieron una amenaza y recurrieron nuevamente a los negociados para lograr sus cometidos y romper la lucha. Es muy simple ver esta realidad, las redes reflejan el descontento con gremios como UTre o Atech que se ponían al frente de las manifestaciones, que tenían el micrófono abierto para desplazar ideas brillantes en defensa de la docencia pero sus dichos posteriores remarcan su cinismo, el escrache que sufrieron junto a la movida de desafiliación masiva que van a experimentar, demuestran y demostrarán que las bases, los verdaderos docentes, en su gran mayoría, no comparten el acuerdo y seguir perdiendo monetariamente.

Los pocos gremios que quedaron acompañando el mandato de las bases ya han decretado medidas de fuerzas que seguro terminarán con descuentos, porque el ejecutivo provincial tratará de debilitar la lucha al máximo porque no le interesa la docencia y mucho menos la educación, solo los titulares de los diarios como si la realidad pudiera contenerse en algún frívolo título.

Los Judas y el paso a dar

Las pascuas, ese paso transcendental del espiritualismo cristiano, hoy representa para los docentes ese paso de valentía que significa mantenerse en la lucha y demostrar a la sociedad y, en especial, al nefasto gobierno que la docencia no se rinde en su legítimo reclamo y que sus negociados e intimidaciones no bastarán hasta que paguen adecuadamente la deuda con el sector docente.

La lucha sigue y acá nadie se rinde, nos verán el martes nuevamente al costado de la ruta.

A la sociedad le pedimos empatía, entendemos el derecho a la educación, nosotros también somos padres y queremos lo mejor para nuestros hijos y alumnos, pero que se entienda que vivimos de nuestros sueldos y hoy eso, es insostenible, no nos alcanza y como trabajadores solo exigimos lo que nos merecemos, poder cubrir nuestras necesidades básicas con el trabajo para el cual nos preparamos.