El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) dio a conocer el índice de pobreza: las cifras revelan que al 31 de marzo de 2021, la pobreza en la Argentina es del 42 % y la indigencia es del 10,5%; son más de 12 millones los argentinos los que se encuentran bajo la línea de pobreza y más de 3 millones están en situación de indigencia.

En nuestra provincia los numero no son nada alentadores: el índice de pobreza en la zona metropolitana (Resistencia, Barranqueras, Fontana) es del 53,6 % mientras que el 10, 6% de la población es indigente y de esta manera, somos la región más castigada por la pobreza en el país.

Pasaron 14 años de gobiernos peronistas en el Chaco (Capitanich-Peppo-Capitanich). Nos hablaron de la reparación histórica, nos dijeron que la desocupación en Resistencia era del 0%, prometieron grandes inversiones en infraestructura y producción, anunciaron obras significativas, pero pasan los años y ni si quiera se terminan (como el claro ejemplo del acueducto del sudoeste). Hoy la única verdad, y que nos golpea fuertemente a todos, es que más de la mitad de los chaqueños está bajo la línea de pobreza; que hay familias en los sectores más excluidos que hace ya varias generaciones no conocen el trabajo estable y genuino; que sigue creciendo la estadística negativa de los jóvenes NI – NI (ni estudian ni trabajan); que no se incrementan los salarios pero se sigue atestando de empleados al Estado.

La única verdad, es la realidad.

La salida de la pobreza es con crecimiento económico, el que se logra con inversión pública y privada: fijar prioridades, invertir los fondos públicos en infraestructura y tecnología necesaria para el desarrollo, generar condiciones e incentivos para que las empresas se animen a apostar por Chaco e invertir en él, dejar de ver a los empresarios como opositores o como un problema y reconocer el papel importante que tienen en la generación de empleo y en el crecimiento de nuestra provincia, estimular el sector privado -sobre todos a pequeños productores- dado que las PyMES son el segmento de la economía con mayor potencial de generación de mano de obra. Es urgente la implementación de políticas públicas que activen las economías regionales y que hagan hincapié en la generación de empleo, para que todos los chaqueños que puedan y deseen tener uno lo puedan conseguir. El trabajo genera dignidad, genera inclusión y además rompe las estructuras clientelares de los gobiernos de turno.

Ayer se cumplía un nuevo aniversario de la muerte del último gran estadista que tuvo nuestro país, el Presidente Dr. Raúl Alfonsín, y traigo a colación aquella frase suya donde remarcaba que “con la Democracia se come, se cura y se educa” para reflexionar sobre la gran deuda que tenemos con el Chaco hoy. Chaco tiene un 53,6% de pobreza, pasó por un año completo sin clases presenciales y sus docentes están protestando en rutas y plazas, realizando un reclamo justo porque sus salarios fueron licuados por la inflación y recibieron una propuesta insignificante de mejora de sus remuneraciones por parte del gobierno.

Este Chaco “atado con alambres” en el que el sistema de salud está en crisis desde mucho antes de que exista el Covid 19, con hospitales deteriorados, con falta de Unidades de Terapia Intensiva como en el caso de Villa Angela, con falta de insumos, y ahora con falta de vacunas en plena vigencia de segunda ola de contagios de Coronavirus y con cepas nuevas en puerta que nadie sabe bien qué nos deparan. Este Chaco que lleva 14 años de improvisaciones y arrebatos, este Chaco que duele y parece no despertar del letargo.

Los índices de ingresos coparticipables aumentaron en marzo un 80% interanual en nuestra provincia, por lo cual es claro que tenemos problemas serios en la administración y, sobre todo, problemas a la hora de establecer las prioridades. No hay hoy otro problema más grave que este: el desinterés de los líderes de turno. Es urgente crear certezas y oportunidades, es urgente llevar adelante políticas públicas que reviertan los índices de pobreza y desocupación, no hay más tiempo para palabreríos sin planificación estratégica, la construcción del Chaco serio y en serio, es hoy.

Juan Carlos POLINI