El Frente de Todos quiere, una vez más, posponer las elecciones. Un tiempo atrás hubo un intento de suspender las PASO y ahora cargan otra vez con esta propuesta que, a meses del 8 de agosto, la fecha establecida por la Cámara Nacional Electoral para las Primarias, genera más incertidumbre que certezas.

Durante 2020, muchos países democráticos -entre ellos, la mayor democracia de América, los Estados Unidos- eligieron sin mayores sobresaltos múltiples categorías, incluida la de presidente de la nación. La consideración de que la situación epidemiológica no debe ser un impedimento para la democracia permitió que todos estos comicios se llevaran a cabo de manera segura y sin incidencia evidente sobre el número de casos.

En cuanto a nuestro país, podemos preguntarnos por qué insisten en postergar o suspender uno de los tramos del año electoral, y la respuesta más rápida es la economía. Tras un año fatídico para millones de familias argentinas a causa del desempleo, la pobreza, la falta de conectividad y la marginalidad, el oficialismo busca llegar a las elecciones con indicadores económicos que muestren un consumo creciente y recuperación, pero modificar el calendario electoral con el propósito de mejorar los números del Gobierno Nacional roza lo inverosímil.

El lugar para debatirlo es el Congreso.