Según el diccionario, democracia es el “sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho a elegir y controlar a sus gobernantes “.

Bien sabemos que en nuestro país, el sistema democrático es presidencialista, ahora, en tiempos de pandemia, lo es más aún.

Decretos de necesidad y urgencia, decisiones que debieran pasar por el Congreso son tomadas por el presidente, y hay que decirlo, no pasa solamente en nuestro país, cuestionar esto con la urgencia que requiere tomar decisiones pareciera ser algo de personas puntillosas. Sin embargo, debemos analizar a nuestro sistema de gobierno en todas sus circunstancias.

El sentido común, necesariamente, debe llevarnos a establecer consensos. Podemos llamar consensos a la construcción de algo intangible que nos permita aproximarnos a la resolución de los problemas que se presentan, en definitiva, esa resolución de los conflictos termina apoyando a quienes nos gobierna.

Nuestra democracia, como todo sistema de gobierno, es perfectible, la institucionalidad es la salud de la misma, y que con esta crisis desatada en todos los aspectos por el Covid- 19, para resolver los problemas los mismos deben hacerse dentro del marco de predictibilidad, justicia ( con el debate de la prisión domiciliaria a presos peligrosos mediante ), y oportunidad.

No me voy a referir ( no quiero hacerlo ahora con este terrible contexto que estamos viviendo), si otro partido, que no sea el que está gobernando, estaría en el poder.

Los problemas no resueltos, son las pesadas cargas que le agregamos a la democracia, más deuda, más pobreza e indigencia, más aislados, con menos posibilidades de acceder a la educación, más brecha digital. Es hora de que esta problemática no se la adosemos al sistema de gobierno, sino a los que lo llevan adelante.