Tras la victoria en Jujuy, Gerardo Morales afina su estrategia para ser el candidato radical de Juntos por el Cambio en 2023

El gobernador sale a jugar fuerte en su intención de alcanzar la Casa Rosada. Su apuesta por Martín Lousteau este año en la interna contra Bullrich y Vidal, la jubilación de Macri y la relación con Alberto Fernández

En los últimos tiempos son pocos los radicales que pueden mostrar que no pierden elecciones. Y no solo eso, sino que no las pierden siendo los frontman de la coalición de Juntos por el Cambio, sin fracturas y con buena relación con la Casa Rosada.

Ese es el primero de los análisis que hizo anoche el gobernador Gerardo Morales que no sólo mira que esta elección que lo proclama como ganador será la última de su gestión -lleva su segundo mandato y no tienen reelección- sino que se anota un triunfo en la disputa nacional, tanto en Juntos por el Cambio como en el propio radicalismo de cara al 2023. “La elección en Jujuy me hizo pensar que puede haber un radical como candidato a presidente”, dijo hoy sin ningún tipo de disimulo.

Con el casi total de las mesas escrutadas, el Frente Cambia Jujuy (FCJ), de Morales, obtuvo la victoria con el 41,69% de los votos, logrando una amplia diferencia con el segundo, que fue el Frente de Todos-PJ, que hasta ahora obtiene el 13,45% de los sufragios.

La foto de la victoria estuvo pensada para la portada de los diarios nacionales más que para la prensa local, ya que en primera fila se puede ver a Morales secundado por el posible candidato de la UCR en la provincia de Buenos Aires, Facundo Manes; y por el hombre al que el gobernador empuja para que sea el candidato en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Martín Lousteau.

La presencia de los dirigentes radicales, que viajaron exclusivamente para acompañar al gobernador, se encuadra en la intención de Morales de avanzar en su carrera hacia la Casa Rosada. Sin posibilidades de un nuevo mandanto, el jujeño busca imponer su recorrido en la provincia norteña en el comité central del centenario partido.

Primero se despegó de Mauricio Macri, el líder de la otra fuerza mayoritaria en Juntos por el Cambio. Luego jugó en la interna del radicalismo en la provincia de Buenos Aires en donde apostó a ganador ya que apoyó a Maximiliano Abad que se impuso a su contrincante, Gustavo Posse. Pero no se quedó ahí. Mientras la luces apuntaban a Facundo Manes, que hacía su presentación en el Comité Central del radicalismo, aprovechó ese momento y propuso que Martín “Guga” Lousteau sea el candidato radical en la Ciudad. La estrategia de Morales es forzar una interna en el distrito porteño de la mano de un candidato competitivo como el ex ministro de Economía y para que compita con Patricia Bullrich.

“El punto no está en cuántos legisladores van a meter porque saben que ganan, sino en tratar de que pierda Bullrich porque aunque entre en la Cámara de Diputados, si pierde en la interna contra Martín o contra María Eugenia Vidal será difícil que siga siendo presidenta del PRO y su carrera para ocupar el Sillón de Rivadavia quedará muy golpeada. En ese contexto, las opciones son Macri, a quien ya jubiló, o Horacio Rodríguez Larreta, con quien sabe que seguramente va a tener que competir si es el candidato del radicalismo en el 2023″, explica un analista que sigue de cerca los movimientos del gobernador.

Ahora Morales buscará volcar sus triunfos electorales en la interna de Juntos por el Cambio de cara a las legislativas nacionales. Corre con la ventaja que son pocos los que pueden sentarse en la mesa y mostrarse ganadores y más teniendo en cuenta que algunos nombres que perdieron en 2019 hoy pugnan por volver a estar presentes, en especial del lado de los “amarillos”. Pero no solo eso, sino que “le ganó a Milagro Sala” la mujer fuerte de la provincia y del kirchnerismo.

En este punto contó con el apoyo del presidente Alberto Fernández. Aunque tiene buena relación, Fernández sólo fue a la provincia con motivo de la despedida de Evo Morales que regresaba a Bolivia. Sin embargo, ni en ese viaje ni en ningún otro momento de la gestión, la Casa Rosada hizo alguna señal al caso Milagro Sala. Esa posición le sirvió a Morales, quien también muestra como un logro haber derrotado al kirchnerismo desde que asumió como gobernador.

En contra tiene que su provincia no tiene peso en el esquema electoral nacional y que, aunque llevó muchos años como legislador en épocas del kirchnerismo, su nivel de conocimiento en el resto del país no es el más alto y desde muchos sectores señalan que el accionar de varios funcionarios provinciales es bastante cuestionable.

Fuente: Infobae