El gobernador Jorge Capitanich confirmó este viernes que, en coordinación con lo determinado por la Nación y tras una charla con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, todos los departamentos del Chaco pasarán del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) al Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio (DISPO) en el marco de la pandemia por COVID-19.

En la práctica, esto significa que, de acuerdo al grado de circulación comunitaria del virus, cada distrito tendrá la potestad de decidir las aperturas y restricciones, siempre con la atención puesta en la operatividad del sistema sanitario de cada lugar.

«Ya no hacemos la ronda con el presidente de la Nación, porque él charla con los gobernadores de las provincias más críticas y nosotros salimos de ese grupo hace 12 semanas, aproximadamente, en virtud de la mejora sustancial de los indicadores», detalló.

De cara a lo que viene y tras el anuncio de la adquisición de 25 millones de dosis de la vacuna rusa contra el coronavirus, Capitanich entendió que es «perfectamente posible» la instrumentación de un cronograma de aplicación. «Tenemos un sistema de vacunación y una red de vacunatorio, además de un plan de asignación conforme a las prioridades: la prioridad máxima estará en el personal de salud y las personas que constituyen los grupos de riesgo; el resto, en los que el virus tiene menor impacto relativo no tendrán la primera prioridad», anticipó en diálogo con el programa radial Tiempo de Crecer de Radio Provincia.

El mandatario indicó que en la provincia, el grupo prioritario calculado está compuesto por alrededor de 200.000 personas.

A su vez, el gobernador también reflexionó sobre la tesitura tomada por algunos sectores y dirigentes de la oposición que cuestionan de manera radical las estrategias y definiciones adoptadas por la provincia para enfrentar la pandemia de coronavirus. Capitanich admitió que el sistema de salud «tiene sus inconvenientes», pero reparó en el hecho de que el «30% del personal» tomó licencias por pertenecer a los grupos de riesgo y remarcó que el Estado tiene que gastar 1700 millones de pesos más para atender la emergencia sanitaria.

«El método Detectar, Aislar y Cuidar puede ser muy fácil de enunciar; pero para llevarlo a la práctica hay que organizar: para detectar es necesario tener abordaje territorial y es implica capacitación de personas; y eso tiene que cumplirse en los 69 municipios; hay que entrenar al sistema sanitario y fortalecer la red de la atención primaria de la salud, entre muchas otras cuestiones», destacó.

El mandatario marcó que tras las detecciones, hay que seguir a los contactos estrechos, y luego garantizar el aislamiento, con los controles respectivos; pero también cuando se trata de aislamiento comunitario, hay que garantizar camas en centros hospitalarios y no hospitalarios, con los enfermeros, mucamos, terapistas y un «enorme plantel de personal para poder lograr los objetivos que planteamos».

«Dedicamos mucho tiempo a la organización, a la eficiencia y al sistema de información estadística, estuvimos entre las tres regiones, junto con la Ciudad de Buenos Aires y el AMBA, que tuvieron ataques muy virulentos del virus, pero así y todos tuvimos menos casos si comparamos relativamente los números que la Capital Federal», evaluó Capitanich.

Fuente: Foco.