Mientras la totalidad de los gremios estatales de la provincia comenzaron las discusiones paritarias salariales con el Gobierno, en el ámbito de la Municipalidad de Resistencia hasta el momento ni siquiera insinuado la posibilidad de una recomposición salarial para los trabajadores comunales.

Desde el Sindicato de Trabajadores Municipales exigimos el urgente inicio de la paritaria salarial, con el penoso antecedente que dicha instancia de diálogo no se cumplió el año pasado y en que en el período 2020 el exiguo incremento que se otorgó fue recién en el mes de noviembre pasado, y correspondió a una suma no remunerativa, no bonificable, de 6 mil pesos. Vale recordar que, en el 2020, la inflación según el INDEC fue del 36.6% aunque mediciones en el ámbito privado aseguran que superó el 50%.

Esta desidia del intendente Gustavo Martínez no nos sorprende, porque sabemos que en su insólita lista de prioridades no se encuentra el trabajador municipal. Alcanza con recordar la cruente y vil persecución que ejerce sobre nuestra organización sindical, privando a los afiliados de una justa defensa de sus intereses. Es una muestra visible de este desprecio la cantidad de incorporaciones de personal que sumó esta administración, todos funcionarios de alto rango y por consiguiente con ingresos exorbitantes.

No deposita los descuentos de la cuota sindical y de los servicios que presta el STM, en un abierto desafío a la Justicia que en reiteradas oportunidades lo condenó a cumplir con esta obligación constitucional.

Pero es evidente que ni siquiera le da vergüenza haber destruido el salario de los municipales, que luego de años de lucha del STM, a fines del año 2019 era el más alto dentro de los estatales de toda la provincia. Pero el municipal lo sabe, porque los sufre a diario, pasó de ser un empleado dignificado y con un sueldo decente, a ser uno perseguido y con un sueldo de miseria que día a día pierde contra la incesante escalada de los precios de la canasta básica.