Muchas mujeres en entornos profesionales afirman luchar con problemas de asertividad. Muy a menudo, las mujeres huyen del liderazgo decisivo por miedo a la crítica.

Varios especialistas en liderazgo, lo ven como una situación especialmente relevante, y allí nos adentraremos.

Creo, personal y profesionalmente que desarmar, desarticular, descomponer – como mas les guste decirlo- los estereotipos de género, nos beneficia a todos.

En mi experiencia, en el ámbito laboral y político, he notado que a algunas mujeres se las considera “agresivas” o “prepotentes” en lugar de “seguras” o “valientes” ; tras aplicar sus propios criterios de liderazgo en el lugar de trabajo, mientras tanto en este sentido los hombres adoptando un comportamiento similar se tildan de calificados y hasta reciben halagos por ello.

Sin embargo, las mujeres deben reivindicarse para que se las “tome en serio” en puestos de liderazgo. ¿Qué pasa acá y que podemos hacer al respecto? ¿Cómo desmitificar los estereotipos de género y contrarrestar la resistencia a las mujeres fuertes? ¿Cómo transformar estas actitudes para beneficiar a mujeres como a hombres?

El principal culpable es el estereotipo de que las hombres deben ser “agenciales” fuertes, decisivos) , mientras que las mujeres deber ser “comunales” (empáticas, amables).

Tratándose de estereotipos obsoletos de cuando la sociedad tenía una visión genero más normativa. Hoy en dia existe un número cada vez mayor de mujeres que asumen liderazgos y de hombres que desempeñan un papel más importante en la vida familiar. Estos cambios sociales significan que debemos ver ir más allá de esta forma anticuada de ver el mundo especialmente en contextos profesionales.

La resistencia a romper estos moldes es algo que experimentan tanto hombres como mujeres. Y estamos frente a un reto complejo; la solución es más fácil para los hombres que desean llegar a puestos de liderazgo: ser más agenciales. Esto es lo que se supone que han de hacer los líderes y se ajusta al estereotipo masculino. Problema resuelto. Sin embargo, para las mujeres la solución no está tan clara.

Para ser vistas como líderes competentes, deben ser agenciales, pero eso provoca resistencia. Si, por el contrario, se comportan de forma más comunal, entonces caen mejor, pero no parecen tener rasgos de carácter compatibles con las cualidades de liderazgo. ¿cómo pueden las mujeres en puestos de liderazgo evitar las reacciones negativas? En primer lugar, resulta esencial aprender a equilibrar los comportamientos agencial y comunal; esto podría significar combinarlos al mismo tiempo. En segundo lugar, aprender a ser asertiva de forma no verbal.

En definitiva, debemos ser conscientes de las formas en las que los estereotipos de género impiden a hombres y mujeres alcanzar su verdadero potencial.

Los hombres deberían ser aceptados en roles comunales (crianza, cuidados), al igual que las mujeres deberían ser aceptadas en roles de liderazgo. De hecho, ser agencial y comunal son cualidades de liderazgo muy útiles, pero no se deben asignar a un género concreto. Queda un largo camino por recorrer, ya que aún estamos lejos de lograr la igualdad de género en el liderazgo.