Por Aida Ayala, diputada nacional del Chaco por la UCR y ex-intendenta de Resistencia (2003-2015)

Al final de mi intendencia en diciembre del 2015, en el informe de traspaso, en materia de transporte pudimos exhibir a la gestión entrante que todos los aspectos normativos, formales y legales necesarios para el llamado a licitación para una nueva concesión del servicio público de transporte de pasajeros – modalidad ómnibus estaban finalizados. Ésto fue gracias al esfuerzo de personal municipal de carrera de la Dirección de Tránsito y Transporte, más el aporte de funcionarios de mi gabinete con experiencia en la cuestión.

En ese momento con voluntad y decisión política se hubiera podido tener un marco regulatorio de avanzada, con la fijación de condiciones objetivas adecuadas para la prestación del servicio, con la conformación de un mecanismo transparente, participativo y previsible para la fijación de las tarifas y la inclusión de entes y/o organismos de defensa del usuario.

Lamentablemente eso no sucedió y las autoridades municipales de ese momento, con el apoyo del cuerpo legislativo, avanzaron en un esquema de prórroga de la concesión y dejando esta posibilidad de auténtica mejora del servicio de colectivos suspendida en el tiempo y esperando definiciones de las coyunturas políticas y económicas que escapan de lo que pueda decidir el Municipio.

Durante mi paso como intendenta de Resistencia luchamos, en reiteradas ocasiones, con crisis y problemas estructurales en materia de servicio de transporte. Pero pudimos consolidar un sistema vinculado a las exigencias nacionales para la obtención de subsidios, debidamente auditado mes a mes de manera online; pudimos poner en marcha una aplicación para celulares, “Cuando Pasa”, que a través del sistema GPS de las unidades de colectivos anunciaba con anticipación el tiempo de arribo a las paradas, siendo esto de gran utilidad para el usuario; llevamos delante de manera inédita en el Nordeste, procesos de Audiencias Públicas para la determinación del costo de la tarifa; participamos con una relación directa y fluida en la “Comisión Mixta del Transporte” en el Concejo Deliberante Municipal, donde se interrelacionaban los Concejales del oficialismo y la oposición, los empresarios, el gremio de los colectiveros, los representantes de los usuarios, la Secretaria de Transporte de la Provincia, funcionarios municipales y empleados jerárquicos de las áreas específicas de la Dirección de Tránsito del Municipio.

Luche mucho y no aceptaba quedar atrapada en las habituales encerronas de la realidad política, sabiendo siempre que mi gestión y las acciones que implementamos siempre estaban en la mira de los críticos y que eran tamizadas muchas veces en sede judicial. Tuvimos el coraje de poder atender una demanda histórica: el Boleto Estudiantil, que hoy es algo de uso cotidiano y un derecho plenamente instalado. Pero tengo el orgullo de poder decir que fuimos la primera gestión de gobierno, antes que la Provincia y cualquier otro municipio del Chaco, en haber puesto en vigencia ese sistema que implicaba una reparación histórica y bandera de lucha de varias generaciones de estudiantes.

A los mayores beneficios que sigue teniendo el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en comparación con el resto del país habría que agregarle una caída real en los montos girados a las Provincias por la inflación y el aumento de los costos del servicio en momentos que es utilizado por menos pasajeros a causa de la pandemia.

En el marco de esta situación de emergencia, las empresas de transporte no tienen prácticamente ingresos por servicios, a lo que se agrega que las perspectivas de que los mismos se normalicen, en modos pre-pandemia, son lejanas. Por eso los subsidios y su correlato en compensaciones económicas son urgentemente necesarias.

Somos testigos de una lógica de federalismo invertido. Hay una asimetría manifiesta en el reparto de estos subsidios y la inequidad lesiona severamente los derechos de los ciudadanos del interior en su estatus de usuarios y afecta de manera directa a la calidad de los servicios que los prestatarios deben brindar.

En nuestro Chaco las reducciones del servicio por la pandemia, los días de paro, el cese de circulación por las restricciones afecta a los más vulnerables, al empleado de comercio, al mozo, al cocinero, al empleado que no puede llegar a tiempo a su laburo; ellos son los más perjudicados por la falta de una mirada equitativa en el otorgamiento de los subsidios al transporte.

Y con ese espíritu de no aceptar las injusticias hoy me comprometo a alzar mi voz y darle pelea a esa discriminación que tenemos como Provincia en materia de subsidios para el transporte de pasajeros que distribuye la Nación con las distintas jurisdicciones.